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@BarackObama contra @MittRomney

Las redes sociales se han convertido en un importante campo de batalla en las contiendas electorales en Estados Unidos. Su inmediatez y capacidad de penetración las hace idóneas para difundir un slogan, contestar al adversario o recaudar fondos. Ante las presidenciales de Noviembre, Omaba parte con la experiencia y el bagaje acumulados en 2008. Cuatro años después, los republicanos han aprendido de la derrota y su estrategia en el mundo digital ha mejorado notablemente.

Poco envidia la web de Mitt Romney a la de su rival en formato o contenidos: invitación al registro, recogida de datos relevantes (como el código postal desde el que conectan), información de los actos y botones que llaman a la donación, el “victory wallet” en la terminología republicana.

Obama mantiene aún cierta ventaja en la capacidad de involucrar a sus seguidores, permitiendo que suban testimonios personales o que creen y compartan eventos relacionados con la campaña en la web. La página de Romney destaca, en cambio, por sus enlaces con multitud de redes: Google+, Twitter, Facebook, Spotify, Flickr, Youtube…

¿Es esa presencia relevante? Una encuesta del Pew Research Center afirma que el 36% de los usuarios de redes sociales las cree “bastante o muy importantes” para mantenerse al día de la actualidad política, frente a un 22 % que opinaba lo mismo hace cuatro años. Y ese es un avance que no ha pasado inadvertido a los especialistas en marketing político.

Este sitio está ocupado
En su Facebook oficial, Romney tiene 6.600.000 “me gusta” frente a los más de 28 millones de Obama. Mayor desproporción se observa en Twitter, donde el candidato republicano suma un millón de seguidores por 20 millones de Obama. Por cierto, hay quien se ha tomado la molestia de verificar esos usuarios mediante herramientas automatizadas llegando a la conclusión de que el 70% de los supuestos seguidores del actual presidente responde a cuentas falsas.

Aún así, el mensaje más activo en Twitter durante la pasada convención republicana fue curiosamente uno lanzando por los demócratas. El ya famoso monólogo de Clint Eastwood preguntando sin respuesta a una silla vacía tuvo réplica inmediata. Obama colgó en Twitter una foto suya en el sillón presidencial con el texto “This seat’s taken”, este sitio está ocupado. Casi 80.000 personas lo retuitearon o marcaron como favorito en unas horas.
Más allá de los números, cuentan los mensajes. Los perfiles de Obama en redes sociales han publicado cuatro veces más contenido que la campaña de Romney y han generado más del doble de comentarios. Romney ha dedicado un tercio de sus acciones en la red a hablar de Obama, mientras que el actual presidente ha empleado sólo un 14% de su esfuerzo en criticar al rival.

Ambos centran en la economía el eje de su discurso, apropiándose Romney de la palabra “trabajo” frente a un Obama más difuso: prefiere referirse a la “reactivación económica” sin hablar directamente de empleo. Temas candentes en las redes hace cuatro años, como la sanidad, Iraq, el terrorismo o las nuevas tecnologías, han desaparecido hoy de la arena digital.

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